Por qué gratis
Cobrarle a un estudiante por estudiar nos parece al revés
Casi todas las buenas herramientas de estudio terminan igual: te dejan probar, te enganchas, y justo cuando la necesitas te piden una suscripción. El que puede pagarla, estudia mejor. El que no, se queda con la versión recortada.
Eso es exactamente al revés de para qué sirve una herramienta de estudio.
Estudia existe para el que no puede pagar una mensualidad, para el que va en tercer semestre con el celular a media batería y el examen mañana. Si la herramienta le sirve al que ya tiene todo pero no al que no tiene nada, entonces no sirve.
Qué significa “gratis” aquí
Porque la palabra está muy gastada, va lo concreto:
- Sin anuncios. Nadie te persigue con publicidad.
- Sin vender tus datos. Tus apuntes son tuyos y no son mercancía.
- Sin tarjeta. No hay prueba de 7 días ni cobro sorpresa.
- Sin versión recortada. No hay un “Estudia Pro” con las funciones buenas.
Entonces, ¿de qué vive?
De donaciones voluntarias, y de nada más. No hay inversionistas esperando que esto se vuelva un negocio ni un plan secreto para cobrar después.
Ser honestos también implica decirte dónde está el límite: la IA cuesta dinero cada vez que genera algo. Por eso la cuota gratis se comparte entre todos y no es infinita. Si se te acaba, puedes conectar tu propia llave de Google —también gratis— y dejas de depender de la cuota compartida.
Si puedes, apoya. Si no, úsalo igual.
Una donación mantiene esto en pie y le paga la IA a alguien que no puede donar. Pero que quede claro: nunca es obligatorio, y no vas a ver una versión peor de Estudia por no dar dinero. Si estás corto, úsalo y ya. Ese es literalmente el punto.